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Museo Darwin, un tesoro paleontológico

Apadrinado por el doctor Richard Darwin Keynes, descendiente del famoso investigador inglés, que a bordo del Beagle visitara nuestra región en 1832, la muestra puntaltense cuenta con una importante colección de huesos fósiles pertenecientes a los períodos Terciario y Cuaternario, entre otros atractivos.


Dra. Teresa Manera de Bianco.

CON PERFUME
DE MUJER

Nacida en el seno de una familia bahiense fundada por inmigrantes italianos, poco después de casarse la doctora Teresa Manera de Bianco se instaló en Punta Alta y comenzó a recolectar fósiles con la idea de hacer un museo privado para su ciudad. En 1986 la paciente tarea desplegada se vio coronada por un hallazgo extraordinario. 
"Mi esposo (Roque) se había levantado muy temprano y había ido a caminar con una de las nenas. Tras una tormenta fuerte, el mar retiró la arena de las rocas y se veía una extensión inmensa de la playa. Fue emocionante", rememora.
Lo que dejó sin habla a la geóloga y paleontóloga de la UNS fué un gran retazo de terreno de tres kilómetros de largo con huellas fosilizadas de veintiún especies diferentes.
"Se trata de algo así como una instantánea en el tiempo de hace 12.000 años, dispuesta en capas como si fuera un milhojas.", señala
El año pasado, su tarea en defensa del pasado regional y nacional la hizo acreedora del premio Rolex a la Iniciativa, que recibió en París junto a 100 mil dólares que destinó a su querido museo Darwin, donde se desempeña como directora adjunta ad honorem.
Manera fue uno de los cinco elegidos entre 1.700 candidatos de 116 países, por un jurado internacional de científicos y exploradores. 

Pensar en la ría de Bahía Blanca como uno de los ámbitos mundiales en los que se apoyó Charles Darwin para desplegar su teoría sobre la evolución de las especies podría ser tomado como una quimera por muchos de nuestros contemporáneos.
Sin embargo, el comienzo de esta apasionante historia tuvo raíces concretas y tangibles en la región, más precisamente en la "Punta Alta", donde el científico inglés encontró numerosos restos fósiles.
Tras abandonar ese médano costero y su barranca, de la cual hoy ya no quedan rastros, Darwin llegó a un sector llamativo por sus acantilados, conocido entonces como "Monte Hermoso", aunque sin relación alguna con el balneario actual.
Sus rocas fueron portadoras de restos de mamíferos, aves, reptiles, peces y anfibios extinguidos que más adelante atrajeron el interés de numerosos científicos, entre ellos Florentino y Carlos Ameghino quienes también trabajaron en "Playa del Barco", un sector costero ubicado en las inmediaciones del Balneario Pehuen Có.
Hoy, buena parte de ese período de la Humanidad puede contemplarse en el Museo Municipal de Ciencias Naturales Carlos Darwin, ubicado en Urquiza 123.
Uno de sus tesoros más preciados está compuesto por varios ejemplares de gran valor científico como, por ejemplo, huellas originales y moldes del yacimiento de paleoicnitas y el holotipo de Yaminuechelys gasparinii. 
Entre los objetivos básicos del museo dirigido por el Lic. Ricardo Caputo se destaca el afán puesto de manifiesto para lograr, especialmente en los niños, el arraigo de sentimientos de identidad a través del conocimiento y la valoración del patrimonio natural en general y paleontológico en particular, del partido y la región.
Esta tarea, de largo aliento, se lleva a cabo especialmente a través de las visitas que en gran número realizan las escuelas locales y también de Bahía Blanca y la zona a las muestras permanente y temporarias.
También se ofrecen charlas sobre diversos temas de ciencias naturales acordes a los requerimientos de los docentes y con apoyo de material original (rocas, fósiles, minerales, bibliografía) del museo, así como títeres y talleres para los más pequeños.
 


Una vista del Museo Municipal de Ciencias Naturales Carlos Darwin, ubicado en Urquiza 123. (Fotos © Rolex Awards / Marc Latzel).