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Un monumento que hace historia

Además de sus extensas playas y moderna infraestructura de servicios, la ciudad de Necochea exhibe orgullosa el majestuoso monumento a la Gesta de Malvinas, una obra única en el país inaugurada en 1999.

Monumento a la Gesta de Malvinas
La majestuosa obra emplazada sobre la diagonal Almirante Brown, en cercanías de la Estación Hidrobiológica de Puerto Quequén, es el mayor monumento erigido en la República Argentina en las últimas cuatro décadas.

Sobre la diagonal Almirante Brown, muy cerca de la Estación Hidrobiológica, un enorme monumento se recorta sobre el perfil urbano de Necochea.
Se trata de la estructura más grande levantada en el país durante los últimos 40 años, en recordación de la Gesta de Malvinas, sólo superada en dimensiones por el Obelisco porteño y el Monumento a la Bandera en Rosario.
Su altura sobre el nivel del mar hizo que en septiembre de 1999 fuese incorporada a las cartas náuticas internacionales de navegación, conjuntamente con Faro Quequén.
Obra del pintor, escultor, dibujante y restaurador Andrés Oscar Mirwald, posee una altura de 34,60 metros rematada en un pararrayos y una baliza, con un basamento de 16 metros de diámetro.
Fue realizada mediante un entramado de columnas y vigas de 20 por 30 centímetros separadas por una distancia de 1,80 metros, con un total de 300 m3 de hormigón armado, que demandó el empleo de 2.100 bolsas de cemento, 210 m3 de arena, 250 m3 de piedra y 30 toneladas de hierro.
Las figuras que se destacan fueron realizadas en hierro de 12 y 8 mm de diámetro, colocándose sobre estos una malla cima de hierro de 6 mm de diámetro.
Finalmente, todo fue cubierto y soldado con metal desplegado y capas de concreto.
Dichas figuras insumieron otras 450 bolsas de cemento, 60 m3 de arena y 4,5 toneladas de hierro.
El monumento posee en su basamento una cisterna de 30 mil litros y dos bombas de 160.000 litros/hora, que llevan el agua a un sistema de fuentes superiores desde donde cae sobre la imagen de las islas Malvinas a modo de llanto universal.
El agua finalmente llega a una gran fuente circular ubicada en la base, para ingresar en la cisterna y dar comienzo a un nuevo ciclo.
De noche puede apreciarse la belleza del conjunto ornamental mediante la iluminación que aportan varios reflectores de 1.500 wats.
Mirwald, un artista con numerosos antecedentes en el país, modeló y terminó a mano todos los detalles del monumento, especialmente la escultura de la mujer que sostiene, entre sus brazos a un soldado desfalleciente, cubiertos ambos por la bandera nacional y sobre la representación del territorio malvinense.
Los cinco escudos (Armada, Ejército, Fuerza Aérea, Prefectura y Gendarmería), junto con la imagen de la Virgen, fueron otras de las facetas ejecutadas personalmente por el escultor.
El monumento sé inauguró el 9 de octubre de 1999, en un acto que contó con la presencia del entonces presidente de la Nación, Carlos S. Menem.
Entre sus impulsores tuvo un rol destacado el ex intendente de Necochea, doctor Julio Miguel Municoy, quien asistiócomo voluntario a las tropas argentinas durante el conflicto bélico de 1982.