FEBRERO 2002   PORTADA    

Los niños
también
lo sufren

Las situaciones estresantes son parte normal de la vida y pueden ayudar, tanto a adultos como a niños, a aprender a resolver problemas y convertirse en personas más fuertes. Sin embargo, el exceso de estrés puede causar inconvenientes.
Los padres deben ayudar a sus hijos protegiéndolos del estrés excesivo, pero también es necesario que les brinden la oportunidad de poder enfrentar los desafíos y resolver problemas por sí solos.
La escuela concede a los niños oportunidades para hacer amistades, aunque también puede presentarles situaciones que los tensionan como los deberes escolares, las pruebas y las relaciones con sus compañeros.
Es común que los niños se preocupen por cómo los consideran otros niños.
Los padres pueden ayudar interesándose por lo que sucede en la escuela todos los días, elogiándolos por sus esfuerzos y estimulándolos sin poner demasiada presión sobre ellos para que obtengan buenas notas.
Asegúrese que los niños tengan bastantes oportunidades de correr y jugar porque la actividad física ayuda a disminuir el estrés.

 


SOBREVIVIR EN EL
PAIS DEL ESTRES

Desde hace mucho tiempo la crisis obliga a que millones de argentinos deban convivir con situaciones estresantes o bajo riesgo psicológico grave. Sin embargo, más allá de las dificultades, está en nosotros la posibilidad de encontrar estrategias capaces de sobrellevar la dura realidad sin destruir nuestro organismo.

Hoy no hace falta recorrer muchas calles para advertir que la tristeza, la bronca y el mal humor resultan moneda corriente en la vida de la mayoría de los argentinos.
Algunos van a gritar al banco o se quedan paralizados, otros son víctimas de pesadillas, se automedican o ingresan en el tenebroso mundo de las adicciones, pero tanto unos como otros casi siempre terminan en el diván.
Poco después de la implementación del denominado Plan Corralito, a fines del año pasado, el psiquiatra y psicoanalista Humberto Gobbi señaló que en la ciudad de Buenos Aires habían aumentado un 300% las consultas por estrés, depresión y temor.
El especialista graficó el impacto de la crisis afirmando que mientras en 1999 de cada 10 consultas una era por depresión debida a situaciones temporales, hoy la relación es de cuatro cada diez.
Al mismo tiempo, la caída de las obras sociales y la desocupación hace que muchas personas busquen atención psicológica en los consultorios públicos, los cuales se ven desbordados por la descontrolada demanda.
En el Hospital Borda, por ejemplo, desde mediados del año pasado se están dando turnos para tres meses después y la conjunción estrés-depresión constituye una mezcla explosiva que hace estragos en una población de 37 millones ya vulnerada por la desocupación y desesperanza.
Una encuesta realizada por la consultora Ricardo Rouvier reveló que el 93,8 por ciento de los argentinos consultados declaró sentir angustia, tristeza, depresión o amargura por la crisis.
Los entrevistados respondieron que las causas de malestar, en orden decreciente, son la falta de futuro, carencia de trabajo o temor a perderlo, la gran cantidad de desocupados y de pobres, la pena por los que se van del país, la indiferencia de los políticos y la ausencia de cambios.
Si bien la angustia es generalizada, la clase media es la más atormentada por la posible pérdida de condiciones que hacen a su vida cotidiana, por ejemplo el envío de sus hijos a un colegio privado, el acceso a servicios médicos pagos y a entidades deportivas, la compra de ropa y los viajes.
La Cámara de Aseguradoras de Riesgo del Trabajo informó que en 2001 aumentaron notablemente las enfermedades cardíacas y las alergias provocadas por el estrés, además de la pérdida del cabello, erupciones en la piel, úlceras y gastritis.
Abel Fainstein, presidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina aseguró que a partir de la crisis desatada en diciembre de 2001 nueve de cada diez pacientes hablan sólo de temas económicos en sus sesiones.
"La gente está perpleja, llena de incertidumbres, y entonces es lógico que no pueda pensar en otra cosa", explica.
Al menos la mitad de las temáticas presentes en las consultas giran en torno al mantenimiento de la actividad laboral, la falta de trabajo, cuestiones económicas en general, baja de ingresos y descenso de la calidad de vida
A veces aparece claramente definido el miedo al futuro por cuando los pacientes evidencian una tremenda dificultad para la anticipación y para trazar proyectos de vida. La desorientación antes se traducía en la imposibilidad de programar cosas a largo plazo, pero ahora en la imposibilidad de programar a ningún plazo.

Víctimas de la tensión

Esta incapacidad de dar una respuesta efectiva a muchas cuestiones hace que se desencadene una respuesta de estrés, la cual consiste en un importante aumento de la activación fisiológica y psicológica, a la vez que el organismo se prepara para una intensa actividad motora.
Estos mecanismos ayudan a enfrentar mejor la situación y disponen a la persona para actuar en forma más rápida y vigorosa. Pero cuando la respuesta de estrés es demasiado frecuente, intensa o duradera puede tener repercusiones negativas, con una amplia gama de manifestaciones orgánicas y psicológicas.
Al ser el estrés un proceso dinámico de interacción entre el sujeto y el medio, cada individuo responde de una manera diferente a un mismo agente estresante. Si la presión es productiva para la persona el estrés generado se denomina eustrés. En exceso aumenta el riesgo para la salud y se llama distrés.
La situación ideal se produce cuando podemos responder de una forma activa y estimulante ante las presiones. En cambio, el desequilibrio surge cuando las demandas sobrepasan el nivel apropiado para cada individuo.

Qué hacer

Si bien hace tiempo que mucha gente decidió evitar estresarse con informativos y noticieros, no existen recetas mágicas y resulta difícil evadirse de una realidad que la afecta duramente.
En caso de sufrir tensión, alteraciones del sueño, contracturas musculares, dolores de cabeza, trastornos gastrointestinales, sensaciones de falta de aire, incapacidad para relajarse, palpitaciones, angustias, irritabilidad, preocupación o inquietud en forma permanente, esté atento por cuanto estos son síntomas del trastorno de ansiedad y puede estar padeciendo un problema considerado de salud mental.
Normalmente la persona puede optar por las siguientes acciones que le permitirán disminuir los efectos del estrés:
• Averigüe cuáles son las causas de la tensión y luego tome medidas. Si es necesario busque ayuda profesional.
• Desconéctese por momentos de las preocupaciones y busque aquello que le produce satisfacción.
• Duerma y aliméntese bien.
• Salga a caminar o practique algún deporte.
• No se automedique porque el consumo reiterado de tranquilizantes resulta perjudicial.
• Decida vivir más y mejor, haciéndose un tiempo propio.
• Establezca límites dividiendo aquello que pertenece a la familia y lo privado de lo laboral.
• Acreciente los vínculos afectivos para poder ser escuchado, apoyado y contenido por los que quiere.
• Aprenda técnicas de respiración para aliviar tensiones.
• Tómese tiempo para descansar entre actividades. Comience cada viaje antes de lo previsto y use esos minutos extra para relajarse.
• Cálmese luego del trabajo dando un paseo antes de llegar a casa.